La tenacidad y perseverancia de Juan José Domenech

Hijo de padres españoles, este salvadoreño lleva el emprendimiento en la sangre y su firmeza lo consolidó como uno de los hombres más exitosos del país.

En la decada de los ’80, El Salvador entró en una crisis política que más tarde terminó en una guerra civil. Muchos empresarios decidieron postergar sus inversiones , otros trasladaron sus negocios a naciones vecinas, pero Juan José Domenéch y su joven esposa, Carmen Pascual de Domenéch, retaron la adversidad con un proyecto familiar.

Aprovechando la incertidumdre, aunque parezca irónico, se embarcaron en el negocio al que baurizaron como Despensa de don Juan, convirtiéndose en poco tiempo en un referente de tenacidad y perserverancia de dos soñadores jovenes salvadoreños.

Por más de 20 años, este éxitoso supermercado logró consolidarse en todo el país con 31 sucursales y miles de empleos directos e indirectos, dinamizando la economía en un ambiente, para algunos, hostil.

En poco tiempo, lo que fue un emprendimiento se transformó en una empresa de altos estándares de calidad, siendo atractivo para otros empresarios que terminó en alianzas comerciales con supermercado Todos en Honduras.

Gracias a su olfato para hacer negocios, la familia Domenéch Pacual, toman la decisión mas grande de su vida, entregar en manos Guatemalecas, su querido emprendimiento para ser adminsitrados por la firma Paiz y más tarde conformar parte del conglomerado de Walmart.

Durante las negociaciones, Juan José Domenéch hizo algo que marcó el corazón de todos sus colaboradores, muchos de ellos con larga trayectoria de entrega y fidelidad. Como un gesto de gratitud hacia ellos, estableació una cláusula en la cual se garantizaba la estabilidad laboral de quienes le acompañaron a lo largo de más de 20 años.

Con este emprendimiento, Domenéch labró un solido camino para nuevos proyectos que no tardaron en posicionarse en el rubro del comercio e industria nacional.

Asegura que no es suerte sino, tenacidad y perseverancia para continuar hacia la meta. Su consejo para quienes van tras sus sueños es que “un emprendedor puede dudar, pero no temer, hay que dar pasos firmes con la convicción que este proyecto será un éxito”.