Callotl, la identidad artesanal en estero de Jaltepeque.

Fundación Domenech impulsó el emprendimiento con los pobladores de la cuenca del estero de Jaltepeque, haciendo del coco una fuente de ingresos para ellos.

Muchas familias que residían en este sector, enfrentaban problemas económicos y su única fuente para subsistir era la pesca artesanal, la cual no era lo suficiente para vivir de ella.

En el año 2013, Juan José Domenech, a través de su fundación, inicia un diagnóstico de materias primas sostenibles para desarrollar un proyecto artesanal y así descubrió que el coco era un recurso renovable, manejable y rentable.

De esta manera, las comunidades adoptaron el hueso de coco como la materia prima para la creación de artesanías y dio vida a souvenirs y accesorios que complementan la vestimenta femenina.

El proyecto arrancó con 20 participantes, muchos de ellos cuidadores de ranchos playeros, oficios domésticos y hasta tortugeros, recolectores de huevos para el proyecto homónimo de conservación de tortugas marina (Callotl).

Sin ninguna experiencia, poco a poco fueron capacitados por Dixy Valdez, experta en el diseño artesanal y que dio vida a talleres donde la creatividad y calidad floreció, siendo las artífices de hermosa bisutería, macetas, adornos, portavelas y móviles, entre otros productos.

Blanca Mendoza, madre de cinco niños, es una de las mujeres que elaboran artesanías Callotl y asegura que fue un reto dejar otras actividades para aprender. Ella fue una de las creadoras de los móviles de hueso de coco, un producto insigne de este emprendimiento.

Los representantes de la fundación Domenech y responsables de artesanías, consideran que, las personas que conforman el taller, han descubierto talentos y sus creaciones son únicas y da un valor agregado al producto.

Dos años después, la artesanía Callotl, como la llamaron, logró ser colocada en los escaparates de la cadena de Almacenes Simán. Su pedido inicial fue de más de 2,000 piezas y requirió la dedicación completa de los artesanos durante más de tres semanas.

Actualmente, Callotl es un producto de moda y sus colecciones pueden ser adquiridas a través de voluminosos catálogos disponibles en la sede de la Fundación Doménech o en establecimientos especializados como La Piskucha, Nahanché, Hecho en casa, Axul Apaneca o Sentalia.

Con este exitoso emprendimiento, el empresario Juan José Domenech logró que el total de las ventas sea destinado para la protección medioambiental de la cuenca de Jaltepeque y sus pobladores. Los artesanos reciben el 50% de las ventas y el otro porcentaje sirve para sostener los gastos del taller, entre estos, pago energía eléctrica, equipos, mobiliario y para los corrales de incubación de tortugas marinas. Se estima que unas 35 familias se benefician directamente con estas artesanías.

Gracias a la creación de la artesanía, hoy la franja costera de la Costa del Sol tiene identidad y oportunidades de desarrollo, lo cual implica una mejor calidad de vida.

Esta iniciativa cuenta, desde un inició, con el apoyo financiero del Fondo de la Iniciativa para las Américas (Fies) y el de la Asociación para el Desarrollo de la Costa del Sol (Adesol), quienes facilitaron el centro de formación Abraham Safie para convertirlo en un taller de artesanías sostenibles, el «atelier» de artesanías Callotl.